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viernes, abril 28, 2006

Paví...



Querido abuelo Paví, hoy cumples 90 años, tal vez para ti 9 décadas pesan como plomo sobre tus hombros, para nosotros es una alegría tenerte con nosotros y que hayas estado en los momentos más importantes de nuestra vida.

Los recuerdos más gratos de mi niñez están matizados de alegría y seguridad por tantas cosas aprendidas a tu lado, en vacaciones era un placer una tarde de piscina junto a ti, tus lecciones de cómo nadar, me enseñaste la tabla de multiplicar, me ayudabas a entender mis tareas, contigo aprendí a amarrar mis cordones.

También las tardes en el mirador, en el malecón, a comer helados, todas están como álbum de fotos plasmadas en la memoria y hoy sonrío con nostalgia al recordar tantas cosas.

De ti aprendí tempranas lecciones de honestidad, de que un hombre más que dinero tiene su honor y su palabra, el poder dormir tranquilo sabiendo que no ha hecho nada malo, a no doblegarse delante de gente por que tienen poder, eso lo aprendiste en tu juventud, cuando no te le rendías pleitesías a ningún “jefe”.

Hoy le doy gracias a Dios por ser tan afortunada de tenerte, de poder celebrar tu vida en vida y que hoy todos los que te queremos nos unimos a ti para festejar que en tu pastel no quepan tantas velitas, pero en tu corazón hay mas de noventa sonrisas, noventa consejos, noventa razones por las cuales Dios te tiene en un lugar muy especial.

¡Felicidades Paví!


Cabellos blancos, es recuerdo
un sin fin de vida es el abrigo
de un tesoro de memoria y sabiduría
es una expresión de vanidad de un
cuento de nostalgia
por la mocedad perdida
Cabellos blancos de mi abuelo
cabellos blancos de mi papá
de cabellos blancos, también yo
son el símbolo de pureza
es la ley de la naturaleza
volteas hacia el cielo
mirando a Dios y su Grandeza.

viernes, abril 21, 2006

Nosotros los inmigrantes



Nosotros los que comenzamos de abajo, los que llegamos a este país con una mochila cargada de sueños, de esperanzas que nos han robado los corruptos gobiernos, hemos hecho un sendero de lagrimas al dejar atrás a los nuestros, a la tierra que nos vio nacer, por venir a buscar un futuro mejor, con las manos ásperas de fajarnos duro, la piel quemada bajo el sol, los pies sucios de tanto caminar.
Nosotros los seres humanos, a los que nos corre sangre por las venas no dólares, ni enmiendas, ni votos republicanos o demócratas, muchos siquiera sabemos leer ni escribir, gracias a un sistema educativo colapsado utilizado para alienarnos el sentido y podernos engañarnos más facilmente.
Nosotros los extranjeros en nuestra tierra, allá nos llaman gringos, aquí lacra social, ilegales, mantenidos, roba trabajos y muchos mas nombre que solo segregan despertando odio y racismo.
Nosotros los marginados, los que trabajamos de sol a sol, los siete días de la semana, en jornadas interminables de 13 y 15 horas, por una cuarta parte de lo que le pagan a los "americanos" nosotros los que nos ganamos el nombre de jornaleros.
Ahora nosotros los que pagamos impuesto, obedecemos las leyes, tenemos hijos de pasaporte azul que aun así no tienen los mismos privilegios pues son hijos de ilegales, nosotros queremos llevar una vida digna, poder exigir nuestro derecho laboral, social, económico y poder tener un mínimo de la vida digna que un ser humano debe tener.
Nosotros los inmigrantes que anhelamos paz, que nos duele ver jóvenes morir en la guerra, que nos hiere el alma ver como se gasta dinero en armamentos mientras el mundo se muere de hambre, nosotros también tenemos poder de decisión, podríamos elegir un presidente.
Nosotros los ilegales cansados de que nos miren diferente, nos prohíban que hablemos español, nos exijan que dejemos nuestra bandera para tomar otra que tiene tantas estrellas como injusticias cometidas a través de la historia.

Hemos pagado un alto precio por llegar aquí, hemos cruzado la frontera, algunos en peligrosas embarcaciones, otros en travesías interminables en contenedores de barcos, hemos visto morir amigos y familiares, los coyotes han rifado nuestra suerte en el desierto.

Hoy levanto mi voz y hablo por los millones de mujeres y hombre que quemamos nuestras barcas y partimos un día, que decidimos darle la espalda al sub-desarrollo y a la miseria, a la falta de justicia e igualdad social, a la pobreza y la marginalidad, hoy hablo por nosotros TODOS sin importar el color de piel, la bandera o el acento, hoy levanto mi voz pidiendo a la justicia divina que nos ayude y nos ilumine el camino en este país que hoy llamamos hogar con el deseo de un día poder ser libres, tener leyes a nuestro favor, hoy hablo por nosotros los inmigrantes …